El milagro irlandés que no quiere imitar España

Tras la crisis de 2018, Irlanda hizo reformas profundas en sus sistemas productivo y fiscal, mientras España intentó solucionarla subiendo impuestos

La anterior crisis económica de 2008, denominada en muchas ocasiones como crisis de las hipotecas subprime, tuvo realmente su origen en Estados Unidos en 2006 por el colapso de la burbuja inmobiliaria, que acabó derivando en una gran crisis de liquidez que afectó a todos los países desarrollados, aunque de forma desigual.

Estados Unidos la superó rápidamente y salió claramente reforzado, alcanzando durante la década siguiente los niveles más bajos de desempleo de los últimos 50 años, con las empresas y los salarios de sus empleados como grandes beneficiados.

En Europa, en cambio, se siguieron políticas muy diferentes, incluso entre sus estados miembros. Irlanda y Portugal aprovecharon para hacer reformas profundas en sus sistemas productivos y fiscales. Por otro lado, en países como España, intentaron solucionarlo mediante subidas impositivas, con el mantra irrefutable de que más impuestos suponen más recaudación y esto conlleva más “estado de bienestar”.

Una década más tarde, las diferencias entre España e Irlanda son evidentes. En la tabla que se muestra a continuación se han resumido algunos parámetros macroeconómicos de ambos países. Las diferencias son enormes, sobre todo en términos de empleo.

Mientras en España la tasa de paro estaba a finales de 2019 en el 13,7%, en Irlanda no llegaba ni al 5%, lo que se suele considerar como pleno empleo. Además, tanto la renta per cápita como el salario medio triplican y doblan respectivamente los valores españoles.

En términos de deuda y déficit público, donde en Irlanda es incluso positivo, se pueden extraer las mismas conclusiones. Todo ello, con una presión fiscal del 22,60% en Irlanda frente a un 35,20% en España y un tipo impositivo a las empresas (impuesto de sociedades) del 12,50% por el 25% que tenemos en nuestro país.

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Comparación entre España e Irlanda (datos de 2019)

 

 

Se podría decir que el estado de bienestar es prioritario en España, con un gasto público del 41,9%, cuando Irlanda tan solo dedica el 24,80%. Sobre esto se podrían hacer muchos matices, ya que al haber conseguido Irlanda convertirse en uno de los países más prósperos de Europa, ese 24,80% supone que se dedican 17.348 euros per cápita a gasto público, por tan solo 11.028€ en España.

La crisis actual tampoco refleja que en España tanto gasto público haya supuesto una mejor gestión de la pandemia, con 937,55 fallecidos por millón de habitantes frente a 409,56 en Irlanda. En la figura siguiente se muestra un gráfico normalizado comparando las variables de la tabla anterior.

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En los gráficos siguientes se puede observar cómo ha evolucionado la presión fiscal durante los últimos 20 años en ambos países. Desde el año 2009 en España no ha dejado de subir mientras Irlanda ha seguido el camino opuesto, de tal forma que la brecha fiscal actual entre ambos países es de más de 10 puntos.

A pesar de ello, el déficit público en España durante toda la década de 2010 ha sido sensiblemente peor que el irlandés, desde que en el año 2010 Irlanda tocó fondo con más del 30% de déficit, siendo este último en la actualidad incluso positivo (Irlanda ingresa más de lo que gasta), lo que denota en último caso que no solo se trata de recaudar más, sino también de saber gestionar mejor.

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Un análisis similar se podría hacer con el PIB y con la renta per cápita.

Durante la última década (desde 2010 hasta 2019) el PIB en España se ha incrementado en un 16% y la renta per cápita en un 15%. En cambio, en Irlanda estos incrementos son del 107% y del 92% respectivamente. Se muestra un gráfico a continuación con la evolución de la renta per cápita en ambos países durante los últimos 20 años.

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Finalmente, todo lo anterior se puede ver también reflejado en términos de empleo.

En la figura siguiente se muestra la evolución de la tasa de desempleo de ambos países. Este es un aspecto muy complejo y controvertido, ya que en España siempre hemos tenido tasas de paro mucho más elevadas que la media de la Unión Europea que ningún gobierno ha sabido resolver.

En 2010 la tasa de desempleo en España estaba cerca del 20% frente a un 15% aproximadamente en Irlanda. Diez años después, en España seguimos con un 14% frente a menos del 5% de Irlanda. Con menos impuestos y a pesar de tener salarios más altos, Irlanda ha conseguido reducir su tasa de paro en más de 10 puntos, por tan solo 6 en España.

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En estas últimas semanas se está volviendo a hablar en nuestro país de armonizaciones fiscales que siempre llevan encubierta una subida impositiva, tanto para las personas físicas como para las empresas.

En vez de analizar lo que hacen bien otros países nos centramos en las mismas cuestiones de siempre que nunca han solucionado los problemas de fondo, que también son ya endémicos, de nuestra economía.

La nueva crisis económica que está sufriendo todo el planeta, derivada de la pandemia provocada por la Covid-19, está teniendo un impacto muy negativo en la economía de nuestro país. Una vez más, y no será la última, nos está volviendo a pasar lo mismo que en 2008 y los años posteriores, y nuestro país se está resintiendo mucho más que el resto de países de nuestro entorno.

Es el momento de tomar las decisiones correctas y decidir qué modelo de país deseamos para el futuro. De ello dependerá que la salida de esta pandemia, en términos económicos, pueda resultar lo menos destructiva posible.


Rafael Nogueras es Doctor e Ingeniero en Informática por la Universidad de Málaga e Ingeniero en Electrónica por la Universidad de Granada.